jueves, 1 de enero de 2026

AL PRINCIPIO ESTABA DESORDENADA Y VACÍA


Mi primera lectura bíblica de este año (hoy 1.º de enero del 2026) fue en Génesis 1:1-2, y estoy segura de que no ha sido casualidad, sino que Dios mismo me ha llevado hasta allí para mostrarme que puede ser que mi año y tu año estén iniciando igual, en desorden, vacío y carente de personas que amas y que quisieras que estén a tu lado en este momento, pero no están. Sin embargo, el punto clave en todo esto es que, al final, Dios vio que todo era bueno; todo lo que una vez estuvo en desorden terminó estando ordenado, y donde había vacío terminó estando lleno y saciado. 


Esto me recuerda a Romanos 8:28, que dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” A menudo, cuando enfrentamos momentos de caos y desorden, es difícil ver cómo puede surgir algo bueno de ello. Sin embargo, Dios tiene un propósito en cada situación, incluso en las que parecen ser las más desafiantes. Cada dificultad puede ser un paso en nuestro proceso de crecimiento espiritual, un llamado a acercarnos más a Él y a confiar en Su plan.


Definitivamente creo que no había mejor revelación ni otra tan necesaria para un día como hoy que esta que Dios me ha dado al iniciar este año. Siento que lo que Él está hablando a mi corazón es que no importa cuán desordenada y vacía esté nuestra vida, cuán carente de amor o de cosas materiales nos haya encontrado el 2026; hay una promesa, y esta promesa es que al final podremos mirar y ver que todo es bueno, que todo es abundante, que nuestros corazones están rebosantes y que nuestros tanques del amor están saciados. Como nos recuerda Salmos 23:1, “El Señor es mi pastor; nada me faltará.” Este versículo nos invita a descansar en la certeza de que, en Su presencia, encontramos todo lo que necesitamos.


Reflexionando sobre este año, es vital recordar que la abundancia no solo se mide en términos materiales. La verdadera riqueza proviene de las relaciones que cultivamos, del amor que compartimos y de la paz que encontramos en Dios. En 2 Corintios 9:8, se nos dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.” Esta es una invitación a abrir nuestro corazón y permitir que la gracia de Dios fluya a través de nosotros.


Pero hay algo que no podemos perder de vista si en verdad anhelamos terminar así, y es que, antes de que Dios viera que todo era bueno, trabajó, creó y no descansó hasta el séptimo día. Este es el reto para todos nosotros en este año: hacer lo que nos corresponde hacer para poder pasar del desorden al orden, del vacío a la saciedad y la abundancia, de la soledad a la buena compañía de propósito. En Proverbios 16:3 se nos dice: “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.” Esto significa que debemos involucrar a Dios en nuestros planes y decisiones. Al hacerlo, nuestras acciones estarán alineadas con Su voluntad, y seremos guiados en cada paso que tomemos.


Debemos estar conscientes de que esto nos va a costar, y posiblemente mucho, pues, aunque en nuestras palabras hay poder para atar y desatar, no somos Dios para simplemente decir "hágase el orden", sino que tendremos que trabajar arduamente hasta lograrlo. Quizás incluso para poder llenar el vacío tengamos que apartarnos aun en mayor soledad, pero la promesa es que todo valdrá la pena y, al final, podremos mirar y ver que todo es bueno. Como dice Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Esta fortaleza nos impulsa a seguir adelante, incluso en los momentos de lucha. Cuando nos sintamos agotados, recordemos que no estamos solos; Él está con nosotros, guiándonos y dándonos la fuerza que necesitamos.


Hoy yo declaro en el nombre de Jesús que este año no termina como inició, que no habrá vacíos por llenar, que no habrá desorden que gobierne nuestras vidas, sino orden y satisfacción que nos llevarán a la plenitud de ver que ha sido un año bueno. En Isaías 43:19, Dios nos promete: “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz.” Que esta sea nuestra esperanza y nuestra guía mientras avanzamos en este nuevo año. Cada día es una nueva oportunidad para experimentar Su amor y Su gracia, y cada paso que damos hacia el orden es un testimonio del poder transformador de Dios en nuestras vidas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario