martes, 17 de febrero de 2026

DIOS TE VE

 


“Tú eres el Dios que me ve.”

Génesis 16:13

Hay desiertos que no son físicos, sino emocionales, son relacionales, temporadas donde sigues caminando incluso entre mucha gente, pero por dentro te sientes sola.

Hay procesos que nadie entiende y mucho menos aplaude, a pesar de que tú sientas que das lo mejor de ti y parece que nada es suficiente, momentos en los que el esfuerzo es constante, pero el reconocimiento es inexistente.

Es ahí donde el dolor se vuelve privado, la carga se vuelve interna, y poco a poco, comienza a formarse una pregunta silenciosa: ¿Habrá a
lguien que realmente me vea, que me entienda, que defienda mi causa?

Agar también caminó ese desierto, no huyó por rebeldía, huyó por herida, huyó porque se sintió desplazada, usada e ignorada a la vez. Su historia parecía secundaria dentro de un plan más grande.

Y es precisamente allí, en medio del polvo, la confusión y el abandono, cuando Dios se le revela con un nombre profundamente personal: El Dios que ve.

No el Dios distante.
No el Dios que observa sin intervenir.
No el Dios que registra datos desde lejos.

El Dios que ve con intención.
El Dios que reconoce el dolor que otros minimizan.
El Dios que percibe las lágrimas que nadie presencia.

Hoy, muchos desiertos no tienen arena… tienen presión, tienen injusticia, tienen silencio emocional, tienen esfuerzos que pasan desapercibidos.

Y cuando el corazón y el razonamiento comienzan a hacerte pensar que eres invisible, la tentación es endurecerse, rendirse o dejar de intentar.

Pero ser vistos por Dios cambia toda la narrativa, porque cuando Él ve, también valida. Cuando Él ve, también sostiene. Cuando Él ve, también interviene en el momento correcto.

Quizás otros no reconozcan tu entrega.
Quizás tu servicio no sea celebrado.
Quizás tu proceso sea incomprendido.

Pero el cielo no pierde ni un solo detalle, y muy especialmente ni una sola de tus lágrimas. Entender eso transforma la manera en que atraviesas el desierto.

Hoy te invito a pararte sobre la certeza de que puedes estar en medio de un proceso, pero no eres invisible. Dios te ve y en Su mirada, encuentrarás fuerza para continuar.


🤍 Oración


Señor, cuando el desierto emocional intente convencerme de que estoy sola,
recuérdame que Tú ves cada paso que doy.

Cuando mi esfuerzo no sea reconocido,
cuando mi dolor no sea comprendido,
cuando mi proceso sea silencioso…

afirma mi corazón en Tu mirada.

Enséñame a caminar con la seguridad de que no soy invisible delante de Ti.
Y que Tu visión sobre mi vida es más grande que cualquier circunstancia.

En el nombre de Jesús, amén.


lunes, 16 de febrero de 2026

PAZ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS


             En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

                                                                      Salmos 4:8

La noche no solo representa el momento en que cerramos los ojos. La noche también simboliza esos tiempos en los que no vemos con claridad. Momentos de neblina mental. Procesos donde no sabemos si detenernos o continuar. Decisiones que pesan más de lo que quisiéramos admitir.

En la noche, todo parece más grande, las dudas se intensifican, el silencio nos confronta. Y es precisamente ahí donde David declara algo que va más allá de dormir profundamente:

“En paz me acostaré.”

No está hablando únicamente del descanso físico, está hablando de una postura espiritual.

La paz de la que habla este versículo no es ingenuidad, no es ignorar el problema, no es desconectarse de la realidad, es calma en medio del proceso, confianza en medio de la presión, es decidir no permitir que la oscuridad interior nos gobierne.

Dormir en paz es decir: “Aunque no entienda todo, sé quién pelea por mí” y eso cambia lo cambia todo, porque la paz de la que nos habla la biblia no es ausencia de batalla, es certeza del respaldo y la protección divina.

Hoy tal vez tú estés atravesando una etapa oscura, quizás no sabes qué decisión tomar, tal vez sientes que la neblina no se disipa, pero la paz no viene cuando todo se aclara, viene cuando recuerdas quién sostiene tu historia.

Hoy te invito a decir, estoy en medio de la prueba, pero confío, y es esa confianza la que no me deja renuncia, la que impide que aunque me agriete, no me rompa por completo. Es la certeza de que la oscuridad es la antesala a la luz, porque sin tinieblas la luz no existiría.


🤍 Oración

Señor, cuando la noche represente confusión, cuando la oscuridad intente dominar mis pensamientos,
recuérdame que Tú sigues obrando aunque no lo vea.

Enséñame a mantener la calma en medio del proceso, a descansar en Tu respaldo y a confiar en que Tú peleas por mí.

En el nombre de Jesús, amén.


 

martes, 20 de enero de 2026

DEJANDO ATRÁS EL LABÁN DE NUESTRAS VIDAS

 


“Y me habéis dicho: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te serví por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?... Y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le permitió que me hiciese mal.” (Génesis 29:25; 31:7)

Labán, el suegro de Jacob, representa esa voz o circunstancia que muchas veces intenta convencernos de que "nunca seremos libres" a pesar de todo nuestros esfuerzos. Encontrarnos cara a cara con nuestro Labán no será difícil cuando intentemos hacer la voluntad de Dios y la historia de Jacob despeja cualquier idea contraria que podamos tener ante esta verdad. Jacob pasó veinte años en la casa de su suegro, Labán. Durante esas dos décadas, vivió bajo un sistema de manipulación: luego de trabajar siete años para casarse con Raquel, le entregó la mujer equivocada, Lea; le cambiaba sus condiciones laborales constantemente y trataba de retenerlo como a un esclavo moderno.

A veces, los "Labán" de nuestra vida no son enemigos frontales, sino personas cercanas que nos necesitan para su propio beneficio, pues no podemos olvidar que Labán era nada más y nada menos que tío de Jacob, y que este último llegó hasta él en condiciones de necesidad de apoyo, pues huía de su hermano Esaú tras haberle robado la bendición que le correspondía por la primogenitura, y aun así Labán fue oportunista y empleó tantas artimañas en su contra, Labán sabía que su casa era bendecida porque Jacob estaba allí y sin  importarle que fuera su sobrino, su enfoque estaba en asegurar su propio beneficio. Asimismo, debemos estar conscientes de que el sistema del mundo muchas veces intentará retenernos mediante el engaño o la culpa, impidiéndonos avanzar hacia el cumplimiento de los planes de Dios para nuestras vidas.

Sin embargo, lo más poderoso de esta historia no es la malicia de Labán, sino la fidelidad de Dios, porque si de algo podemos estar seguros es de que cuando Dios tiene un plan y un propósito, él mismo interviene para hacer que se cumpla, recordemos que lo que Dios le había pedido a Jacob fue que volviera a la tierra de su parentela y esto era precisamente lo que Labán intentaba impedir, mas Génesis 31:7 nos da una gran confirmación de como Dios interviene: "Pero Dios no le permitió que me hiciese mal". Aunque Labán cambió el salario diez veces, Dios le dio una técnica en sueño a Jacob que le permitió controlar la genética de los rebaños para que Jacob prosperara de todos modos.

Cuando estamos en el centro de la voluntad de Dios, el engaño del hombre se convierte en la plataforma de tu milagro. La manipulación de otros no puede anular la bendición que Dios ha decretado sobre nuestras vidas, ni el cumplimiento del llamado o que lleguemos al destino que él nos tiene preparado.

Finalmente, Jacob tuvo que tomar una decisión valiente: levantarse, tomar los suyos y sus pertenencias y salir. No esperó a que Labán le diera permiso (porque nunca se lo daría). La liberación a veces requiere una salida decidida y una confianza absoluta en que Dios guiará nuestros pasos y a la vez guardará nuestras espaldas, y como resultado, vemos que, tras marcharse, Dios le advirtió a Labán en sueños que no lo tocara, sellando con esto la protección de Jacob.

Esta historia de Jacob es poderosa y hermosa a la vez, te invito a leerla completa en tu biblia, y a la vez a:

  1. Identificar: ¿Hay algún área de tu vida donde estés permitiendo que el engaño de otros te detenga?
  2. Confiar: Lee el capítulo 31 de Génesis y observa cómo Dios prosperó a Jacob a pesar del sistema corrupto de su suegro.
  3. Obedecer: Si Dios te ha pedido que cierres un ciclo o inicies un nuevo proyecto, no esperes la aprobación de quienes se benefician de tu estancamiento.

Ora conmigo

"Señor, gracias porque mi destino no depende de la honestidad de los hombres, sino de Tu fidelidad. Hoy renuncio al temor de ser engañado, manipulado o retenido en lugares que no me permitan avanzar hacia mi propósito y llamado. Dame la sabiduría para identificar a los 'Labán' en mi camino y el valor para moverme cuando Tú me digas 'Levántate y vuelve a tu tierra'. Amén."


lunes, 19 de enero de 2026

PARA NO OFENDERLES

Lo cierto es que leer que Jesús hizo algo para no ofender a otros es un tanto chocante y contradictorio a todo lo que a lo largo de nuestras vidas hemos ido aprendiendo acerca de su manera de vivir en su tiempo aquí en la tierra, pues sabemos que siempre fue un fiel defensor de la verdad, por eso casi todo mundo usa el dicho: por la verdad murió Cristo, y esa es la idea que hay en nuestras cabezas, sin embargo, sabemos que nada está escrito en la biblia porque sí, y mucho menos cuando se trata de Jesús, quien sabemos que además de venir a salvarnos, vino también a modelarnos como debemos vivir nosotros y como tratar a nuestros semejantes.

Cuando Jesús le dijo estas palabras a Pedro, en Mateo 17:27 (sin embargo, para no ofenderles…), nos dejó una enseñanza muy profunda, aunque entiendo que como yo, la mayoría siempre nos hemos quedado en la fascinación del milagro y el poder que se relata en la siguiente parte de ese versículo; pero la revelación que he tenido hoy es esta: habrán momentos en los cuales tendremos la razón, tendremos derecho, pero será más favorable no apelar a ellos para no ofender a la otra persona o a un grupo de personas, según sea el caso. Especialmente cuando existen otras maneras de solucionarlo, porque a veces, incluso, hay formas sencillas de hacerlo, como nos demostró Jesús en esta oportunidad, donde él tan solo envió a Pedro a pescar un pez y estando seguro de que milagrosamente ahí estaría lo que necesitaba, así resolvió un conflicto que pudo llegar a ser mayor por la ofensa que podría causar. Y  no solo se limitó a pagar su impuesto, que era por el que habían cuestionado, si no que dando una milla extra, también incluyó el impuesto de Pedro (ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero;[a] tómalo, y dáselo por mí y por ti), lo que me lleva a pensar que no solo trató de no ofenderles, sino que trató de hacerlos sentir bien.

Lo curioso aquí es que Jesús estaba convencido de que siendo el hijo del Rey de reyes, no le corresponda pagarlo, él debía estar exento de ese impuesto (25 Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? 26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos), pero a pesar de esta convicción, él no contendió, simplemente buscó la manera de resolver sin ofender y así lo hizo.

Esto trajo a mi memoria una vivencia personal, algo que me ocurrió hace años con una empresa telefónica aquí en mi país, se trata de una deuda que me aparecía tras la cancelación de un servicio del que estaba cien por ciento segura de haber pagado. Yo no sabía que estaba ahí, dañando mi historial crediticio hasta que fui contratada por una empresa que antes de iniciar todo el proceso me había buscado en el cicla. Ellos tenían por política no emplear a personas con deudas castigadas, ni nada semejante, pero asumo que como parte de mi interminable historia de favor y de gracia, a mí me dieron la oportunidad, estaban fascinados con mi hoja de vida, y me fue muy bien en la entrevista, así que se permitieron realizar esa excepción conmigo. Sin embargo, yo estaba ajena a todo esto, porque no me lo mencionaron hasta tres meses después de estar laborando con ellos, cuando básicamente me dijeron, te dimos la oportunidad de laborar en esta empresa a pesar de tu historial crediticio, pero entendemos que ya deberías haberlo resuelto; en otras palabras, llevas tres meses ganando más dinero que antes ¿por qué no pagas tu deuda?

Ya te puedes imaginar ese momento de trágame tierra que tuve por la vergüenza con mi empleadora, pero a la vez, la ira y la impotencia al enterarme de que algo que con mucho sacrificio había pagado en el momento oportuno, ahora me estaba afectando como que no lo hice.

El final de la historia es que era una especie de lucha entre un fuerte y un débil y tuve que saldarla otra vez, prácticamente bajo el concepto de: hay situaciones en las que, aunque sabemos que tenemos la razón, nos va a tocar ceder, dejarlo todo en las manos de Dios y liberar nuestras mentes de esos pendientes que nos atormentan.

Y así mismo como nos enseñó Jesús, habrá casos en los que nos va a tocar priorizar guardar el corazón de otros, evitarles ofensas y rencores, porque nosotros ya estamos listos para ceder y ellos no.

 

domingo, 18 de enero de 2026

IMPREGNADOS, ASÍ COMO LA LEVADURA IMPREGNA LA HARINA

 


Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y escondió en tres medidas de harina, y toda la masa se fermentó. Mateo 13:33 

Esta semana estaba estudiando la biblia en este capítulo de Mateo y realmente esta comparación que hizo Jesús, me dejó impactada, pues en verdad cuando nos detenemos a analizarlo es tan real, porque la levadura, aunque pequeña y siendo tan poca la cantidad que utilizamos al momento de hornear, tiene un efecto desproporcionado en la masa. De manera similar, un breve tiempo en la presencia de Dios, en la gloria de Dios, puede llevarnos a un crecimiento espiritual altamente significativo. 

Considero que la imagen de la levadura en Mateo 13:33 nos ofrece una poderosa metáfora sobre el impacto transformador del reino de Dios en nuestras vidas. Así como una pequeña cantidad de levadura puede fermentar toda la harina, la presencia del Espíritu Santo en nosotros tiene el potencial de transformar completamente nuestras vidas, nuestras condiciones y nuestras situaciones. No en vano la palabra de Dios nos invita a buscar primero el reino de Dios con la promesa de que todo lo demás vendrá por añadidura, de igual forma con este devocional quiero invitarte a flexionar sobre la importancia de estar llenos del Espíritu Santo y cómo esa llenura puede influir en nuestro crecimiento e incluso positivamente en la vida de otros. 

En este capítulo, Jesús nos revela la esencia del reino de Dios a través de sus parábolas, que ilustran su naturaleza y la profundidad de Su amor y gracia. Parte de la manifestación del reino de Dios es ver cómo Jesús utiliza elementos cotidianos para transmitir verdades espirituales profundas, como en la parábola del sembrador, donde la semilla representa la palabra de Dios que, al caer en diferentes tipos de terreno, produce diversos frutos. Esta imagen nos muestra que cada uno de nosotros tiene el potencial de recibir y responder al reino de Dios de maneras únicas, dependiendo de nuestro corazón y disposición. Asimismo, en la parábola de la levadura, Jesús destaca cómo algo tan pequeño puede transformar toda la masa, simbolizando cómo la presencia de Dios en nuestras vidas puede tener un impacto profundo y expansivo, no solo en nosotros sino también en nuestro entorno. A través de estas enseñanzas, Jesús nos invita a contemplar la grandeza del reino de Dios y a reconocer que su poder no solo se revela en lo extraordinario, sino también en lo cotidiano, invitándonos a ser parte activa de su reino y a vivir en la luz de su verdad y justicia.

Estoy convencida de que una de las cosas más importantes a la que debemos dedicarnos es a perseguir el reino de Dios, ante que todas las cosas. Esta es una de las enseñanzas más fundamentales que encontramos en la Biblia, específicamente en Mateo 6:33 donde nos dice: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Este versículo nos invita a priorizar nuestra relación con Dios y Su reino por encima de todas las preocupaciones materiales y mundanas. Al hacerlo, alineamos nuestras vidas con Su propósito y Su voluntad, lo que nos permite experimentar una paz y una satisfacción que trascienden las circunstancias externas. La búsqueda del reino implica no solo desear la salvación y el bienestar espiritual, sino también vivir en conformidad con los principios del reino de Dios: amor, justicia, misericordia y verdad. Cuando nos enfocamos en lo que es correcto y justo a los ojos de Dios, nuestras acciones y decisiones reflejan Su carácter, lo que a su vez impacta positivamente a quienes nos rodean. Al priorizar el reino de Dios, encontramos que nuestras necesidades y preocupaciones son atendidas de maneras que no podríamos haber imaginado, ya que Él promete proveer para aquellos que se someten a Su autoridad y buscan Su gloria. En resumen, buscar el reino de Dios no solo transforma nuestra vida espiritual, sino que también establece un camino hacia la plenitud y el propósito divino en cada aspecto de nuestra existencia.

Estar llenos del Espíritu Santo también significa cargar la gloria de Dios en nosotros. En 2 Corintios 3:18, se nos dice: Por tanto, nosotros, todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen. Esta transformación no es un proceso instantáneo, sino un viaje continuo donde cada encuentro con Dios nos hace más como Él. Así como la levadura actúa lentamente, la gloria de Dios en nosotros va trabajando de manera constante, moldeando nuestro carácter y nuestras acciones. Cuando permitimos que el Espíritu Santo trabaje en nosotros, comenzamos a experimentar una transformación que va más allá de lo superficial. En Romanos 12:2, se nos exhorta: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento. Aquí, la renovación del entendimiento es clave; es en la presencia de Dios donde encontramos la claridad y la dirección que necesitamos para crecer.

La maravilla de pasar tiempo en la presencia de Dios es que, aunque parezca breve, su efecto es profundo. En *Salmo 16:11*, se nos recuerda que en tu presencia hay plenitud de gozo. Este gozo no es solo emocional; es un gozo que transforma nuestra perspectiva y nos llena de esperanza. Cuando nos acercamos a Dios, permitimos que Su Espíritu nos llene y nos guíe, lo que resulta en un crecimiento espiritual que, como la levadura, se extiende a todas las áreas de nuestras vidas.

Hoy, te animo a buscar momentos en la presencia de Dios. No subestimes el poder de un breve encuentro con él; así como la levadura transforma la harina, Su presencia puede transformar tu vida. Permite que el Espíritu Santo te llene y te guíe, y observa cómo cada área de tu vida comienza a ser impregnada con su amor y su gloria.

Oración

Señor, oro por aquellos que leen este devocional. Que cada uno de ellos prioricen la búsqueda de tu reino antes que cualquier otra cosa y que así mismo experimenten la añadidura de todas las cosas que tienes para nosotros. Abre sus corazones para que busquen tu presencia y permitan que tu gloria los transforme de adentro hacia afuera. Que, así como la levadura, su vida sea un testimonio de tu poder ensanchador y de tu mor. Amén.


sábado, 17 de enero de 2026

LA VENGANZA ES DE DIOS


Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. Génesis 34:30

La historia de Jacob y sus hijos nos ofrece una lección profunda sobre la venganza y las consecuencias de nuestras acciones. En Génesis 34, vemos cómo los hijos de Jacob, en un acto de venganza por la violación de su hermana Dina, tomaron decisiones que no solo afectaron su familia, sino que también los hicieron “abominable” ante la sociedad. Jacob, al ver la reacción de sus hijos, se preocupó por el impacto que tendría en su familia y en su reputación. Este pasaje nos recuerda que no nos corresponde a nosotros tomar venganza, pues como dice Romanos 12:19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

La venganza puede parecer una solución inmediata a las injusticias que sufrimos, pero a menudo, nos lleva a un camino de destrucción. Jacob reconoce que las acciones de sus hijos no solo les traen deshonra a ellos, sino que también ponen en riesgo la seguridad de toda su familia. Cuando actuamos por impulso y tomamos la justicia en nuestras propias manos, corremos el riesgo de perder no solo relaciones, sino también nuestra integridad. En Proverbios 14:12 se nos advierte: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” Esta advertencia nos invita a reflexionar sobre las decisiones que tomamos y sus posibles consecuencias.

Desde otra perspectiva, podríamos decir que la historia habla de una hermana siendo muy amada por sus hermanos, sin embargo, el amor no puede eliminar nuestro conocimiento de la verdad, de lo correcto, de lo que es bueno o es malo ante los ojos de Dios. Estoy segura de que Jacob también amaba profundamente a su hija Dina, pero el amor no puede llevarnos a justificar acciones injustificables, que van en contra de nuestros valores. Esa posición de Jacob debe hablarnos hoy, debe ser un llamado a dejar atrás la impulsividad. a ser más racionales y a la vez a pensar más en las consecuencias a largo plazo. En 1 Corintios 13:6, se nos dice que el amor “no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad.” Este principio nos anima a buscar la justicia de Dios, en lugar de intentar hacer justicia por nuestra cuenta que entonces nos terminen llevando a estar en una posición de injusticia. La verdad de Dios debe ser nuestro guía, y el amor debe manifestarse de maneras que honran a Dios y no deshonran a nuestra familia o comunidad.

Antes de actuar, es crucial que tomemos un momento para reflexionar sobre nuestras motivaciones y las posibles repercusiones. ¿Estamos buscando venganza o justicia? porque si es justicia, lo dejaremos en las manos de Dios... ¿Nuestras acciones reflejan el amor y la verdad de Dios? En Santiago 1:19-20 se nos recuerda: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Este pasaje nos invita a ser pacientes y a confiar en que Dios se encargará de lo que nos ha hecho daño.

Hoy, te animo a que entregues a Dios tus heridas y todas las injusticias que se hayan cometido en tu contra, él es el único que puede juzgar con justicia y traer verdadera restauración. Al dejar de lado la venganza, abrimos la puerta a la paz y a la reconciliación en nuestras vidas. Recuerda siempre lo que dice Salmo 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”


Señor, oro por aquellos que leen este devocional. Abre sus entendimientos para que reconozcan que la venganza es tuya y no de nosotros, los hombres. Que puedan encontrar paz en dejar las injusticias en tus manos, confiando en que tú eres un Dios justo y fiel. Que cada uno de ellos pueda reflexionar antes de actuar, buscando siempre tu verdad y tu amor. Amén.

 

viernes, 16 de enero de 2026

SUS PROMESAS NOS SOSTIENEN


Anoche cuando meditaba sobre esta parte de la historia de Jacob, en la que está mayormente basado el devocional de hoy, me fue imposible no recordar algo que antes decía muchísimo, y de hecho me voy a exponer un poco por aquí hoy (reír)... en una etapa de mi vida, por allá por el 2017, más o menos, estaba emprendiendo un negocio de préstamos personales, y esa frase que decía tanto era: a mí me encanta que me deban, sin darme cuenta se estaba convirtiendo como en un slogan para mi emprendimiento, y es que esa sensación de recibir dinero cuando no lo estás esperando, aunque sea un compromiso que la otra persona tiene contigo, se percibe como una sorpresa, a veces ese dinero se acredita a tu cuenta en el momento más oportuno y te facilita resolver algún compromiso financiero que no sabías como lo haría, y así sucesivamente... en fin, tener algo pendiente de recibir es una esperanza que se mantiene activa, y esto es lo que vi en  Génesis 32:11-13 cuando Jacob oró al Señor diciendo:
 Oh Señor, te ruego que me rescates de la mano de mi hermano Esaú. Tengo miedo de que venga para atacarme a mí y también a mis esposas y a mis hijos. 12 Pero tú me prometiste: “Ciertamente te trataré con bondad y multiplicaré tus descendientes hasta que lleguen a ser tan numerosos como la arena a la orilla del mar, imposibles de contar”».

13 Así que Jacob pasó la noche en aquel lugar...

En este pasaje, vemos a Jacob en un momento de gran angustia y temor. Se encuentra a punto de reencontrarse con Esaú, su hermano, a quien había ofendido años atrás. Lo que llama poderosamente la atención es cómo Jacob, en medio de su miedo, no solo clama por liberación, sino que también le recuerda a Dios las promesas que le fueron hechas: “Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.” Esta combinación de súplica y confianza en la palabra de Dios revela una verdad fundamental para nuestra vida espiritual: las promesas de Dios son un ancla firme y segura que nos sostiene en tiempos de incertidumbre y dificultad.

Jacob no estaba ciego a la realidad de su peligro. Sabía que su situación era grave y que podía perderlo todo. Sin embargo, en lugar de dejarse dominar por el temor, recurrió a la palabra de Dios como su refugio. Al recordar las promesas divinas, Jacob encontró la fortaleza necesaria para seguir adelante, de hecho más adelante en el mismo versículo 13, se lee como se empoderó y tomó decisiones para enfrentar sus miedos. En Salmo 119:50, el salmista dice: “Esta es mi consolación en mi aflicción; que tu palabra me ha vivificado.” La palabra de Dios no solo nos da esperanza, sino que también nos vivifica, nos da vida y nos sostiene cuando todo parece derrumbarse.

Después de orar y recordar la promesa, Jacob pudo descansar y dormir. Este detalle es extraordinario, porque dormir en medio de la incertidumbre es un acto de fe. En Mateo 11:28-30, Jesús invita a todos los cansados a venir a él para encontrar descanso. Pero ese descanso no es solo físico; es un descanso del alma, una paz profunda que nace de confiar en que Dios cumplirá lo que ha prometido. Cuando nos aferramos a las promesas de Dios, podemos descansar en medio de la tormenta, sabiendo que él está obrando incluso cuando no vemos el resultado inmediato.

Dios es un Dios de pacto, y sus promesas son inquebrantables. En Números 23:19, se nos asegura que “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.” Esto significa que podemos confiar plenamente en que lo que Dios ha dicho se cumplirá en su tiempo perfecto. Esta fidelidad nos da seguridad para enfrentar los desafíos con la certeza de que nuestras vidas están en sus manos.

Vivir sostenidos por las promesas de Dios implica una actitud activa de fe. No es solo recordar las promesas en momentos de crisis, sino también meditar en ellas diariamente, como aconseja Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él.” La meditación constante en la palabra fortalece nuestra confianza y nos prepara para resistir las pruebas.

Además, debemos acompañar la fe con la obediencia. Jacob, a pesar de sus temores, obedeció la dirección de Dios para volver a su tierra. La obediencia es la respuesta práctica que muestra que confiamos en las promesas divinas.

Hoy, te invito a que examines las promesas de Dios para tu vida y te aferres a ellas con todo tu corazón. Cuando las circunstancias te hagan dudar o te llenen de temor, recuerda que Dios es fiel y que sus promesas son un escudo y un refugio. Como Jacob, puedes encontrar descanso en la certeza de que Él cumplirá lo que ha dicho.

Oración
Señor, te pido que abras los corazones de quienes leen este devocional. Que puedan reconocer tu amor incluso en medio de las pruebas. Fortalécelos para enfrentar cada desafío y ayúdalos a ver las promesas como un refugio seguro, trae a sus memorias cada una de las promesas que has hablado a sus vidas a través de profecías, en sus tiempos de intimidad cuando le has hablado, y muy especialmente las que están escritas en tu palabra que es la verdad. Que cada uno de ellos pueda experimentar tu paz y tu presencia en cada momento de dificultad e incertidumbre de modo que ni ellos mismos entiendan como es que pueden dormir tan confiados y comer su pan sin preocupación. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.