sábado, 18 de octubre de 2014

Las Promesas de Dios

Cuántas veces te has abrazado a alguna promesa que te ha hecho Dios? Cuántas veces has sentido esa seguridad incomparable de que algo será porque el Rey de Reyes es quien te lo ha dicho? Pero, cuántas otras veces has perdido esa seguridad porque simplemente no ha ocurrido a tu tiempo y has perdido la fe?

El problema con las promesas que Dios nos hace, no es Él, somos nosotros y este ritmo de vida que nos hace desear toda aquí y ahora, sin pensar en las consecuencias que podría traernos el recibir algo valioso cuando aun no estamos listos.

Hablar al respecto me hace recordar las sabias palabras de Jesús cuando dijo: Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de tela nueva, porque el pedazo nuevo tiraría del vestido y la rotura se haría mayor. Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramara y los recipientes se estropearan. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, así se conservan bien el vino y los recipientes. Mateo 9: 16-17

Así mismo pasa con nosotros, tenemos momentos en nuestras vidas que sin querer y sin darnos cuenta dañamos lo que recibimos y lo que tocamos; por eso Dios en su sabiduría espera a que esa etapa de nuestra vida haya pasado para entonces entregarnos eso que Él sabe que es tan anhelado para nosotros y que alguna vez nos prometió.

Pidamos siempre a Dios que todas las cosas que anhelamos lleguen a su tiempo y no al nuestro, que nos ayude a renovarnos para poder recibir cosas nuevas y no dañarlas con viejos hábitos, que sepamos vaciar nuestras manos, mente y corazón de las inmundicias para poder llenarlos de cosas únicamente agradables a Él.

Aveces creemos que Dios nos dice NO, y en verdad solo ha dicho espera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario